domingo, 10 de agosto de 2025

¿AGRADAR A DIOS O A LOS HOMBRES??



DEPENDE DE LA OPCION SERÀN LOS RESUTADOS  DE  TU VIDA

Depende  de tu opciòn tendràs una vida  en libertad,donde todo lo que haces tiene  valor,es importante,tiene sentido  por  pequeño  que sea  y tendras  una   buena  paga.
La otra opciòn es intentar  agradar  al  otro,y no le  satisface  nada de lo que haces,porque  el corazón del  hombre es un eterno  insatisfecho, ,porque siempre hay defectos, limitaciones, ,porque siempre  ve  el puntito  negro de tus acciones,  entonces te haces esclavo del otro,sirviendo a la criatura,  en lugar de servir a Dios.
Tampoco se puede servir  a   dos Señores, agradar  a Dios  y  a las criaturas,  el resultado es   un corazòn vaciò,infravalorado,  sin sentido.
Opta entonces por abrirle el corazòn  a Dios y Dios  que  ve  en lo secreto   tus  intenciones   te  recompensarà.

Cuidad de no practicar vuestra justicia delante de los hombres para ser vistos por ellos


 Jesús nos invita a obrar agradar al Padre, para eso mismo hemos sido creados. Así lo afirma el Catecismo de la Iglesia: «Dios creó todo para el hombre, pero el hombre fue creado para servir y amar a Dios y para ofrecerle toda la creación». Éste es el sentido de nuestra vida y nuestro honor: agradar al Padre, complacer a Dios. Éste es el testimonio que Cristo nos dejó. Ojalá que el Padre pueda dar de cada uno de nosotros el mismo testimonio que dio de su Hijo en el momento de su bautizo: «Éste es mi Hijo amado en quien me he complacido» (Mt 3,17).


Por tanto, «cuidad de no practicar vuestra justicia delante de los hombres para ser vistos por ellos; de lo contrario no tendréis recompensa de vuestro Padre celestial» (Mt 6,1). ¿Cómo podríamos agradar a Dios si lo que procuramos de entrada es que nos vean y quedar bien —lo primero de todo— delante de los hombres? No es que tengamos que escondernos de los hombres para que no nos vean, sino que se trata de dirigir nuestras buenas obras directamente y en primer lugar a Dios. No importa ni es malo que nos vean los otros: todo lo contrario, pues podemos edificarlos con el testimonio coherente de nuestra acción.

Pero lo que sí importa —¡y mucho!— es que nosotros veamos a Dios tras nuestras actuaciones. Y, por tanto, debemos «examinar con mucho cuidado nuestra intención en todo lo que hacemos, y no buscar nuestros intereses, si queremos servir al Señor» (San Gregorio Magno).

¿A QUIEN  QUIERES  AGRADAR  A DIOS  O  A LOS  HOMBRES?

No hay comentarios:

Publicar un comentario